Por suerte no había llegado el momento. La barba y las piernas flacas de Morel se vieron de lejos. Faustine, Dora, la mujer que vi una noche contando cuentos de fantasmas, Alec y los tres hombres que había estado un rato antes, bajaban hacia la pileta, en traje de baño. Yo me corrí de una planta a otra, para ver ,mejor. Las mujeres trotaban sonrientes, los hombres daban saltos, como para quitarse un frío inconcebilbe en este régimen de dos soles. Preveía la desilución que tendrían al asomarse a la pileta. Desde que no la cambio, el agua está impenetrable (al menos para una persona normal): verde, opaca, espumosa, con grandes matas de hojas que han crecido monstruosamente, con pájaros muertos y, sin dudas, con víboras y sapos vivos.
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jueves, 28 de noviembre de 2013
Reinventando la Invención- Primera parte, escena 3
Tercera escena de la primera parte del proyecto Reinventando la Invención, basado en el libro La invención de Morel de A. B. Cáceres.
Por suerte no había llegado el momento. La barba y las piernas flacas de Morel se vieron de lejos. Faustine, Dora, la mujer que vi una noche contando cuentos de fantasmas, Alec y los tres hombres que había estado un rato antes, bajaban hacia la pileta, en traje de baño. Yo me corrí de una planta a otra, para ver ,mejor. Las mujeres trotaban sonrientes, los hombres daban saltos, como para quitarse un frío inconcebilbe en este régimen de dos soles. Preveía la desilución que tendrían al asomarse a la pileta. Desde que no la cambio, el agua está impenetrable (al menos para una persona normal): verde, opaca, espumosa, con grandes matas de hojas que han crecido monstruosamente, con pájaros muertos y, sin dudas, con víboras y sapos vivos.
Por suerte no había llegado el momento. La barba y las piernas flacas de Morel se vieron de lejos. Faustine, Dora, la mujer que vi una noche contando cuentos de fantasmas, Alec y los tres hombres que había estado un rato antes, bajaban hacia la pileta, en traje de baño. Yo me corrí de una planta a otra, para ver ,mejor. Las mujeres trotaban sonrientes, los hombres daban saltos, como para quitarse un frío inconcebilbe en este régimen de dos soles. Preveía la desilución que tendrían al asomarse a la pileta. Desde que no la cambio, el agua está impenetrable (al menos para una persona normal): verde, opaca, espumosa, con grandes matas de hojas que han crecido monstruosamente, con pájaros muertos y, sin dudas, con víboras y sapos vivos.
Reinventando la Invención - Primera parte, Escena 1
Primera parte del proyecto Reinventando la Invención, hecho en el campo.
Por su aparición inexplicable podría suponer que son efectos del calor de anoche, en mi cerebro; pero aquí no hay alucinaciones ni imágenes; hay hombres verdaderos, o por lo menos tan verdaderos como yo.
Por su aparición inexplicable podría suponer que son efectos del calor de anoche, en mi cerebro; pero aquí no hay alucinaciones ni imágenes; hay hombres verdaderos, o por lo menos tan verdaderos como yo.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Reinventando la Invención - Párrafo
Adjunto el párrafo del libro La invención de Morel de A. B. Cáceres, que seleccioné, como parte del proyecto Reinventando la Invención.
Morel se enfurecería si yo hiciera público el invento. Esto es seguro y no creo que pueda evitarse con elogios. Sus amigos se agruparían bajo una común indignación (también, Faustine). Pero si ésta se hubiera disgustado con él- no compartía las risas durante el discurso- tal vez se aliara conmigo.
Morel se enfurecería si yo hiciera público el invento. Esto es seguro y no creo que pueda evitarse con elogios. Sus amigos se agruparían bajo una común indignación (también, Faustine). Pero si ésta se hubiera disgustado con él- no compartía las risas durante el discurso- tal vez se aliara conmigo.
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